SALUD DE LOS OPRIMIDOS

 En 1974 si mal no me recuerdo,  leí un libro de Paulo Freire, llamado pedagogía del oprimido que dio luces a grandes cambios en América Latina, entre ellos abrió el camino al nuevo discurso de la Teología de la Liberación.   Estos cambios estaban en usar la palabra clave o palabra liberadora, que podía ser cualquiera, y ponerla en el contexto de la realidad personal y social, hasta encontrar elementos de juicio que permitían a los más pobres reconocer las causas, las cicatrices y las consecuencias de su pobreza.    En la teología de la Liberación  estas palabras venían de la Biblia, pero se convertían en caldo de cultivo de opiniones de los fieles, que equiparaban la realidad contada en las Sagradas Escrituras, con la realidad que cada uno vivía, hasta desembocar en la realidad común que marcaba su destino de oprimidos por alguien o algo, que en la asamblea con Dios emergía visible.
En la salud este proceso de una salud liberadora, de una salud de los oprimidos, ha tenido matices diferentes en los que el dolor y la enfermedad, que puede golpear a ricos y a pobres, a gordos y flacos, a hombres y mujeres, a niños y adultos, tiene un particular crudeza en la gente que se ve indefensa por falta de todo y sobre todo de dinero.
Pero la salud aun en los gobiernos de los países que tuvieron gobiernos que en teoría servían al pueblo desde la visión marxista-leninista, o desde la visión norteamericana, a operado como un sedante social y un recurso para aplacar la inconformidad personal y social.
Los romanos usaban médicos y la maedicina para salvar a sus gladiadores hasta la próxima pelea.
Los cristianos usaban la medicina y el nombre de Dios para crear fanáticos en la Edad Media
Los conquistadores usaban la medicina para salvar a los indios y los negros que les era útiles
Hitler usó médicos para experimentos genéticos con prisioneros
En Cuba, por ejemplo, la salud que es una de sus mayores conquistas, convirtió al personal de salud en espías de la vida personal y de los hogares, para detectar a los enemigos del gobierno y a los que querían escapar en balsas o como sea a Norteamérica, donde se les ofrecía la residencias si llegaban con vida a las costas de Florida.
En tanto en nuestros países sumisos, la salud era un ejercicio diario del consumismo de tomar pastillas, ponerse inyecciones y hacerse exámenes o cirugías, que proponía la industria de la salud, que luego de la industria militar paso a ser la más grande.  Los médicos son los encargados de expandir este mercado.
   Este negocio de la salud a sofocado las economías de los países del patio trasero de los Estados Unidos, y a ese país, tanto que se ha hecho necesaria una reforma  para frenar la voracidad de los seguros, y el diario encarecimiento de la atención. El problema de la seguridad social y la salud se ha vuelto factor decisivo en las victorias en las campañas electorales de ese país.
Ante esta realidad, en que los seres humanos nos vemos oprimidos por una industria, y una concepción de la salud, en que el todos dejamos de lado la mas mínima posibilidad de ser agentes de nuestra propia salud y pasamos a ser autómatas pacientes, que seguimos las recomendaciones de profesionales que no pueden salirse de los protocolos estipulados para todas las enfermedades esta trastornando nuestra libertad.
Así pues en la salud a diferencia de lo que propone la educación liberadora de Paulo Friere  en que el punto de partida es una palabra liberadora el punto de partida y de llegada en la salud es  una decisión liberadora, que afecta  la vida propia y de los que amo y no pueden decidir por sí mismo.
Esta decisión parte de el ejercicio continuo de elegir en todo desde la infancia, y de la búsqueda insaciable del conocimiento que emerge de todo ser humano que se siente persona, esto es un ser humano con un cuerpo un carácter, un temperamento, sentimientos, sensibilidades y  sobre todo pensamiento propio, nacido de ejercicio continuo de elegir.
Así pues la salud liberadora, debería provenir del enfrentamiento del individuo, con los signos y síntomas de un mal, con o sin la ayuda de uno o mas terapeutas, para finalmente  reconocer el factor causal y los facotres predisponentes y escoger.   El poder escoger es la clave de la salud liberadora.
Y este escoger debe permitirle a la persona, saberse dueño de si mismo por sobre todo, y responsable por lo que es, por los que están en su entorno y por  el espacio natural y geográfico,  que le permite existir a él y a todos los seres que en  ese lugar  habitan.



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