Varios países asiáticos han impuesto nuevas restricciones a sus ciudadanos sobre el uso de mascarillas y pruebas masivas para detección de covid-19. Foto: Aleksandar Plavevski / EFE
Han pasado tres años de la pandemia de covid-19 y los pronósticos anuncian que su transición hacia una endemia será en el 2023. La enfermedad, causada por el virus SARS-CoV-2, acumula más de 660 millones de casos en el mundo desde su aparición, cerca de 7 millones de muertes a escala global y sigue reportando picos como parte de su incorporación a la gama de virus respiratorios que circula estacionalmente, entre ellos el de influenza.
Los datos generales reflejan el descenso de su impacto. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reportado un retroceso “de manera significativa”. Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general del organismo, indicó que incluso los decesos bajaron en un 90% desde el gran pico de Ómicron en enero pasado. “Esperamos declarar el fin de esta emergencia en el año que viene”, dijo durante la última conferencia de prensa de OMS del 2022.
Sin embargo, la incertidumbre se mantiene por varios factores, como una amplia brecha en vigilancia genómica en el planeta que impide un rastreo eficiente de variantes, la falta de aplicación de pruebas y tasas de vacunación que siguen siendo bajas. Para el director de OMS, estas son lecciones no aprendidas que evidencian una falta de comprensión ante futuras pandemias.
El organismo ha creado un fondo pandémico para hacer frente a próximas amenazas. Además, se informó que las naciones se han comprometido a negociar un acuerdo legalmente vinculante sobre preparación y respuesta ante pandemias.
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